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un reencuentro

un reencuentro es el resumen de una ausencia, el paréntesis que se cierra tras un desierto que desaparece tras el umbral de un abrazo y entonces el mundo se hace más liviano, nos sentimos con menos peso a nuestras espaldas y el mar de la realidad resulta más sosegado, más clemente hoy no es un día muy diferente al de ayer pero el saber a los niños en Madrid hace que sea uno especial

Nadie es culpable de lo que le sucede a otro alguien

(...) Es algo más que inutilidad. La nocividad. Cuando un tipo brillante intenta seducir a una mujer, ésta tiene la impresión de entrar en una competición. Ella también se siente obligada a deslumbrar. A no entregarse sin resistencia. Mientras que la insignificancia la libera. La descarga de precauciones. No exige ninguna agudeza. La despreocupa y, por tanto, la hace más fácilmente accesible. Pero dejémoslo. Con D'Ardelo no tratarás con un ser insignificante, sino con un Narciso. Y cuidado con el sentido exacto de esa palabra: un Narciso no es un orgulloso. El orgulloso desprecia a los demás. Los subestima. El Narciso los sobrestima porque observa su propia imagen en los ojos de los demás y desea embellecerla. De modo que cuida muy amablemente todos esos espejos. Eso es lo que cuenta para vosotros dos: D'Ardelo es amable. Para mí, por supuesto, es ante todo un esnob. La lección de Ramón sobre la brillantez y la insignificancia La fiesta de la insignificancia Milan Kundera ...

Acusaciones de una Mujer defraudada

Puedes llamarme inmaduro, inconsecuente, y nombrarme con numerosos adjetivos pero lo que es inevitable, querida Dragana, es que éste es el fin de trayecto, la última estación, final de recorrido. Acepto la controversia que suscita el apellido de un amor que se extinguió con la lógica inevitable de un descontento Son acusaciones de una Mujer defraudada y no voy a rebatirlas.

Canción de amor a las cinco de la tarde

tras la luz que alberga una oficina cualquiera el despertar de un silencio la quietud de los hombres la apatía de la civilización la desidia de una cultura mientras tanto, comienza una canción de amor a las cinco de la tarde ya sé es complicado sacar de la nada una estrofa en el pleno de un día de otoño en el transcurso de agosto pero merece la pena intentarlo pues merecemos la dicha de lograr un estribillo liberador entre tanto tedio y una luz edificadora en el ocaso de un mundo que se cierra a nuestro paso ... ¡cuántos mundos se abren a la vez y que diferentes en su esencia y en su tamaño! mundos ingrávidos como pompas de jabón mundos decididos a construir otros mundos y en ellos atómica, incompleta, irresoluta, surge mi voz para describir de qué materia está hecho mi amor, y qué caminos llegan hasta él formando un atlas de coordenadas variables siento la lluvia tras mis pasos y un sol sin sospecha que rescinde el pacto con la ...

Llorar un río

Es normal llorar un río cuando ves a tu hija, cuando ves a tu hijo en una pantalla de ordenador a miles de kilómetros de distancia y no puedes abrazarlos ni acariciarlos. La vida sin ellos es muy dura, y esta soledad sin su risa, sin su voz, es como una larga condena que pesa como una losa de mármol. Pero hay que sacar lo positivo. Espero que ellos se queden con el respeto que procuro darle a su Madre y con el amor entregado. Llorar un río, es algo habitual Podría llorar hasta un océano y lo nadaría para juntarme con ellos aunque muriera en el intento.

Querida ausente (CLXXXIV)

Querida ausente: Uno puede comprender el absurdo y la luz que proponen un análisis a posteriori, sobretodo cuando se trata de paternidades y maternidades. Pero quizás no sea tanto el absurdo ni tanta la luz en el instante en el que quiera comprender lo entenderá fácilmente, y el que no lo quiera entender malinterpretará y manipulará para darle la vuelta a la versión de los acontecimientos. Hablemos entonces de celos proyectados, del fuego y su lógica inexacta, de los mecanismos para su extinción, y de la pasión que invoca a la pasión haciéndola manifiesta e irrevocable hacia la Mujer que hace que el volcán parezca inextinguible. En la colisión de Mundos no debería salvarse uno y desaparecer otro: Deberían coexistir a una módica distancia y no fracturarse totalmente. Y no confundir el asunto de la paternidad o de la maternidad con el amor entre dos personas adultas.

Vals de la Guindalera en un día lluvioso.

Toute la pluie tombe sur moi Sacha Distel  La calle Cartagena  es un recinto gris  y Fritz camina, como de costumbre, agradeciendo los paréntesis de lluvia en los que el otoño hace de invitado improvisado y del agua caída del cielo, la compañera infatigable  de los tiempos oscuros, ya tan conocida.  Conforme llega  va escuchando por los balcones  música folclórica rumana, y observa detenidamente  la estructura metálica  que acompaña a la construcción  de un nuevo edificio.  Se hacen presentes como apariciones  en el transcurso de un sueño: Columnas de hormigón, hierros, ladrillos y la constancia del trabajo.  Observa los diálogos de vecinos  cerca de la cafetería Numancia.  Hombres pequeños, hombres oscuros, salidos del mundo subalterno  que puebla la ciudad.  Este sol macilento que  viene detrás del concierto  de las urbaniz...