La lógica de la arena
Como pasajeros de un autobús cuya
parada
estuviera colocada
en lo alto de una duna,
así viajan los granos de arena
que colaborando,
unos con otros,
se mueven
movidos por el viento
en un armónico abrazo.
Por la ventana observan que el desierto está lleno de colores.
Están el amarillo,
el ocre,
el verde de las palmeras
que decoran los oasis,
el rojo del cielo cuando
se forma una tormenta.
El violeta, el añil,
en el desarrollo
de una ventisca.
El gris con sus escalas,
del caminante solitario.
El dorado, el naranja
de un amanecer.
Cerca del río o del mar,
se acaba el viaje y
el silicio cambia su forma,
e incluso su esencia.
Entonces se mezcla con la arcilla,
siguiendo la lógica interna
del padre del hombre de barro.
parada
estuviera colocada
en lo alto de una duna,
así viajan los granos de arena
que colaborando,
unos con otros,
se mueven
movidos por el viento
en un armónico abrazo.
Por la ventana observan que el desierto está lleno de colores.
Están el amarillo,
el ocre,
el verde de las palmeras
que decoran los oasis,
el rojo del cielo cuando
se forma una tormenta.
El violeta, el añil,
en el desarrollo
de una ventisca.
El gris con sus escalas,
del caminante solitario.
El dorado, el naranja
de un amanecer.
Cerca del río o del mar,
se acaba el viaje y
el silicio cambia su forma,
e incluso su esencia.
Entonces se mezcla con la arcilla,
siguiendo la lógica interna
del padre del hombre de barro.
Comentarios
Publicar un comentario