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El ejército del amor

En estas circunstancias: Ni Daoiz ni Velarde podrían acometer la defensa de Madrid y, en plena revuelta de poderes conservadores, doblegar a la invasión de un ejército de amor bien organizado. No habría entonces un dos de Mayo triunfal, y en los barrios no se aclamaría semejante proclama de una tierra que se resiste a ser usurpada, tras los fusilamientos que Goya interpretó y sobre los que Galdós escribió en sus episodios nacionales. Porque éstas que vienen no son las tropas francesas, ni Napoleón hace el amago de invadir Portugal. Éstas más bien son estrofas que se unen coordinadas para subirte a un pedestal. Déjame que alabe tu hermosura, tu gracil figura, toda la bondad que hay en tí. Préstame algún mes de Abril para pasear juntos por jardines nuevos, rescata el silex que hace rayas en el metal. Si tus frenos te recuerdan a pastelerías o a piscinas, lo comprendo. Deposité toda mi frustración equivocadamente. Nunca es tarde para rectificar. S...

no es adiós

no es adiós lo que tus palabras me dicen, es una invitación a definirse, es una pregunta como la de a qué jugamos nos hemos encontrado y es difícil separarse asi de repente como dos cuerpos que enlazados hubieran perdido su vínculo pero de los que se mantiene su huella no es adiós pero en el calendario los días interrogan sobre un hasta cuando irresoluto no es adiós pero no debemos engañarnos ni decirnos lo que queremos escuchar no es adiós pero la verdad hiere y dices no tener espacio en la habitación no te culpo no quieres enamorarte ciegamente y buscas ser correspondida pero ese alguien no tiene la misma intensidad que tú tal vez ese alguien tenga el corazón congelado de haber amado tanto a otro alguien que lo ignoró

Paréntesis

Este paréntesis que se abre entre nosotros no es más grande ni más pequeño que el tamaño que queramos asignarle. La realidad muestra sus signos de puntuación y los puntos y aparte son definitivos. Hay que superar las heridas del pasado y rescatar lo positivo de la vivencia. Cerrar el capítulo de vida, y abrir otros nuevos. El amor permanece pero ahora es preciso dejarlo descansar en una estancia amplia con ventanales blancos como los de la flor del jazmín o la del lirio que trayeran la brisa de la mañana y el aroma de fuentes donde la primavera se queda como inquilina frecuente. ¡Ven a mí cuando estés dispuesta y que el abrazo no nos separe!

A cada rato

A cada rato vuelves a mí, como las olas regresan puntuales a su cita con las rocas de la orilla, y entonces una mezcla de gozo y nostalgia traduce ese sentir donde tú sigues siendo, alma pura, suprema deidad de mis altares profanos. Mas si escanciamos el vino antiguo sobre el vaso nuevo, nos sabe diferente porque hemos releído la historia con un equipaje de años. Quédate. No te marches. Celebra la alegría de sabernos el uno y el otro.

Tu amor me da fuerza

Querida Dragana: Tu amor me da fuerza. Tras la guerra fría de un beso, nos encontramos al otro lado del telón de acero como partes del mismo bloque. He aprendido de tu ironía, de las formas y de los significados de la palabra pasión, ahora en compás de espera, congelada tras un mar de Irlanda. El amor se construye tras la arquitectura de un verso, tras una semana en la que la magia traía su foulard de primavera, y en la que nos entregábamos al principio tímidos como dos naúfragos que resistieran un vendaval de tiempo. Quisiera saber más de tí, de las historias de la tierra serbia, de cómo la guerra afectó a Yugoslavia, de cómo se dicen tantas palabras hermosas como amor, brisa, orilla, flor, junco, ribera. Ven de nuevo a Madrid y juntos fabriquemos la estación de las rosas que no fenecen. Te espero donde el hielo se funde, más allá de la noche en la que el volcán comenzó su erupción.

Dos hermanas

Dos hermanas no sólo es el nombre de un pueblo de Sevilla. Hablar sobre la gente es a veces darle la publicidad necesaria que no merece. Pero cuando la línea delgada que se cruza es la del respeto, y cuando hay clanes mafiosos que operan al amparo de no sé qué santa cruzada, teniendo como escuderos a conversos marxistas teóricos que hablan más que hacen, hay que hablar bien alto y bien claro. Miren señoras: Me ratifico en lo dicho y dudo de que Uds. tengan una línea sólida de refutación. Agradecería que en lo sucesivo, le dieran al silencio su mayor regalo y que no intercambiemos más que un buenos días, por pura educación. Les he enfrentado con sus fantasmas interiores, los han visto de cerca y se han asustado. Lejos de hacer una crítica constructiva, han atacado cargando con sus defectos, al más puro estilo Goebbels, pero da igual... porque Uds. mismas se definen. No puedo hacer más. Les dí mis testimonios sinceros, en forma de rosa, y Uds. me devue...

Amor remanente

Amor remanente: Por tí, la palabra. Por tí, el verso. Por tí, la estrofa. Por tí, el poema. Por tí, la rosa entregada y no esperada. Por tí, este camino arduo y sin noticias. Por tí, no se han construído esculturas ni jardines, ni se han plantado árboles pero... Por tí, me he elevado a los cielos y descendido a los infiernos a entrevistarme con Mefistófeles. Sin embargo, este amor incondicional no hace alardes ni escatima en su esencia, sólo mostrando la certeza de una nostalgia y la vuelta de una duda.