A cada rato

A cada rato
vuelves a mí,
como las olas regresan puntuales
a su cita con las rocas de la orilla,
y entonces una mezcla de gozo
y nostalgia
traduce ese sentir
donde tú sigues
siendo,
alma pura,
suprema deidad
de mis altares profanos.
Mas si
escanciamos
el vino antiguo
sobre el vaso nuevo,
nos sabe diferente
porque hemos releído
la historia con un equipaje de años.
Quédate. No te marches.
Celebra la alegría de sabernos el uno y el otro.

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