yo tenía un maestro que había sido mecánico

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.
Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.
(...)
El niño yuntero.
Miguel Hernández 

yo tenía un maestro que había sido mecánico

el amor para él
tenía forma
de programa de radio:
los 40 principales o radio olé
como sintonía del taller

olor a aceite y a neumático
en vez de tiza y cera

la rondalla que fabricaba
en pos de un ejército
de tunos guitarristas
no tan buenos como él

la violencia era el pan cotidiano
el martillo sobre la cabeza
de los niños y de las niñas
que después lanzaba

como lanzador de peso

Piaget y Vigotsky
eran unas llaves inglesas olvidadas

Erich Fromm
no se mencionaba

La atención a la diversidad

La psicología del aprendizaje
eran los gritos

Ninguna denuncia tuvo aquel tipo

Todo era tolerado
para el amante de la directora

que no había terminado magisterio

pero que decía ser maestro...

Éramos un gran grupo cohesionado
y él nos dividió

entre grupos antagónicos que perecían
como naves perdidas
en un mar inclemente
tras la tormenta

de una negligencia



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