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Tus ojos como un río

Tus ojos como un río han alcanzado mis orillas y en este mar que nos separa ninguna distancia es tan grande como para desdecir el viento salado que nos envuelve Déjame que acaricie tus mejillas, terciopelo, y que la tarde decida. Los relojes nos saludan y nos dan la bienvenida hacia la estación de la noche. ¿Dónde apostaremos nuestros barcos? ¿Qué brisa no nos conoce? Si en la incertidumbre habitamos, ¿qué himno no es el nuestro? ¿qué consigna no hemos pronunciado? Tus ojos como un río han alcanzado mis orillas  y yo he aceptado su cauce y su caudal, fundiéndome con ellos.

Haciendo poemas con los niños

Paseo por Prosperidad en compañía de los niños junto a los jardines de Mario Benedetti junto a la calle de Claudio Rodríguez junto a la calle... y construímos versos juntos : barro limpio sobre el suelo un caramelo de menta pegado contra un árbol si no comes no compras si no compras no comes sol de diciembre ilumina mi rostro lo que no se puede contar es lo nunca sucedido

Adiós, bello berlinés

Le dije al bello berlinés que no quería ir a pasear con él, que no aceptaba su propuesta. Fuí sincero. Se lo dije en el minuto 10 del encuentro. Me escribió diciendo que era inaceptable. Aber.. Das ist das Leben, Lieber! Pero.. ¡Esta es la vida, Querido! Al menos, fuí sincero, Schatz! Adiós, bello berlinés

La última hora del año en la oficina

Pero mira qué momento más hermoso éste que ahora vivo... Casi termina el año en la oficina Viernes por la tarde ¡Soy casi libre! ¡Hasta el martes, año nuevo!

Las lealtades según Juan Merino

En la tierra granadina, la lealtad escasea. Por ello, muchos y muchas no se deben extrañar de que por allí no aparezca demasiado Juan Merino. Lejos de querer esbozar su autobiografía pues este ejercicio sería un acto perverso, podemos contar en breves palabras cómo se siente nuestro protagonista en la ciudad que otrora habitaran, pueblos de allí y de acá, íberos, fenicios, romanos, almorávides, nazaríes y castellanos y en su relación con su tribu. Cada año vuelve a repasar con sus familiares la crónica de lo sucedido. El padrino que el sacramento del bautismo le otorgó aprovecha la ocasión para medir fuerzas y hablar de política. En los búnkeres reaccionarios, es bien sabido que el pensamiento único aflora y a Juan le da la risa pero, en el fondo, siente tristeza porque su relación adulta con una referencia de la infancia es de manifiesta lejanía. Incluso ya no le gustan sus bromas. Es más, nunca le gustaron. Porque sus bromas incluían la burla,...

Aunque tú no dijeras nada

Aunque tú no dijeras nada y yo fuera elaborando, en mi interior, una historia de amor desde los cimientos de la absoluta nada, en tus ojos se podía percibir una luz que fulgía y hacía sentir, en pretérito imperfecto. Buscando el rastro de ese brillo y haciendo arqueología de un recuerdo podría tirarme la vida entera. Por eso prefiero seguir adelante y no esperar a que nada ocurra. No hacer promesas No decir grandes palabras Simplemente hacer y con éso habremos conseguido algo grande

Viajeros nocturnos

Viajeros nocturnos bajo la niebla, la lluvia y el viento frío de diciembre en autobuses que recorren carreteras mal iluminadas y coloreadas por las luces de neón de las fábricas, de los restaurantes y de los hostales, islas donde paran aves de paso en nidos con forma de alcoba . Almas acostumbradas al tránsito, héroes anónimos y heroínas anónimas que resisten el paso del tiempo dormitando, acurrucados en asientos que ofician de lechos improvisados. De madrugada todavía, entran en la gran metrópolis, sin ser vistos ni observados. Pasan desapercibidos y buscan los trenes para continuar su travesía o reposan en lentas cafeterías donde se amontonan en las barras a la espera de un café que les levante el ánimo tras un despertar incómodo. La ciudad los espera para que entren en el laberinto cotidiano, en el sube y baja interminable de escaleras y puertas mecánicas que no les hacen necesariamente la vida más amable. Sin arrepentirse, bregan hasta e...