Tus ojos como un río

Tus ojos como un río han alcanzado mis orillas
y en este mar que nos separa ninguna distancia es tan grande
como para desdecir el viento salado que nos envuelve
Déjame que acaricie tus mejillas, terciopelo, y que la tarde decida.
Los relojes nos saludan y nos dan la bienvenida hacia la estación de la noche.
¿Dónde apostaremos nuestros barcos?
¿Qué brisa no nos conoce?
Si en la incertidumbre habitamos,
¿qué himno no es el nuestro?
¿qué consigna no hemos pronunciado?

Tus ojos como un río
han alcanzado mis orillas 
y yo he aceptado
su cauce y su caudal,
fundiéndome con ellos.

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