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Contradicciones del amor.

Plaisir d'amour ne dure qu'un moment, Chagrin d'amour dure toute la vie. Jean-Pierre Claris de FLORIAN    El amor es un lenguaje ilógico. No entiende de complicados silogismos, de grandes proposiciones, de teoremas ni corolarios cumplidos a rajatabla. Por eso, cuando uno construye frases con carácter duradero, éstas suenan en los versos ridículas porque todo cambia, todo fluye, porque la vida no se escribe con letras eternas. Todo es temporal, nada es para siempre y uno se acostumbra a la vulnerable existencia sin modular la alegría de las horas, dejándose llevar, sabiendo que la marea es gobernada por la Luna, que la lluvia es vapor de agua que choca contra las montañas y qué poco podemos hacer frente a las gotas que caen libres sobre el asfalto y crean pequeños estanques urbanos, a cada paso. El viaje aunque se alarga, nos parece breve. El viaje aunque se acorte, nos parece largo. El camino que no se dice, no deja de ser ...

Canción de domingo. Sonnstagslied.

Canción de domingo. Sonnstaglied. Cada vez que me intento separar de tu recuerdo, vuelvo a caer en su ciénaga, y parece como si no hubiera un punto final. Eres en mí, recurrente. ¿Qué hacer? Invocar al tiempo como bálsamo pero, sobretodo, no engañarme con la esperanza del presente y revisar imágenes tuyas sacadas de algún rincón de la memoria.  El día amaneció plácido, y las calles recuerdan que en la ciudad es verano y que muchos habitantes están de vacaciones. Camino despacio entre las avenidas deshabitadas y me pregunto qué estarás haciendo en este instante. ¿Qué luz no tocará tu pelo, qué brizna de aire no acariciará tus mejillas? Que el gran Dios si existe te ilumine en tu camino y te bendiga por siempre, alma grande y generosa.

Rechazo el odio

Rechazo el odio como método. Es como un hombre ebrio rezando sus blasfemias contra todos en el rincón de una taberna. Conocí el odio, de cerca y no me agradó su compañía. Le dije adiós y lo aplacé como un viaje postergado cubriéndolo con amor y toda clase de adornos y remedos. Pero durante un tiempo me persiguió y yo me lo sacudía con falsas muestras de afecto como queriendo expulsarlo sin ser grosero.

B, N, M, P

Como etiquetas, nos etiquetan y resulta que hay dos frenos. Táctica. Marcaje individual. Pero esto está ya está superado y conocemos el mecanismo del blindaje.

Das ist falsch.

Amamos a personas. Das ist falsch. Amamos a nuestra imagen a través del espejo de algunas personas en que nosotros mismos nos reflejamos. El amor no tiene límites. Das ist falsch. Sí que los tiene. Uno se cansa de adorar, de admirar, de proseguir una senda cortada. La ciudad de Belén es sagrada e impenetrable. Das ist falsch. Las murallas contienen relojes y alarmas, infinitos resortes de la desidia, de la cautela y de la apatía pero ningún contrafuerte fue eterno, ninguna pared fue invencible. Nuestra victoria es la retirada del ejército enemigo. Das ist falsch. Nuestra victoria es la resistencia frente al tiempo, levantarnos de las ruinas y no perecer. La amistad es incondicional, no admite fisuras. Das ist falsch. Comprendo la amabilidad, la ternura, el amor por los niños, pero muchos buscan amistades recicladas para limpiar su conciencia anterior.

Los ángeles impuros.

A mi querido amigo Ángel, ángel de la guarda de la Carolina, Jaén. ¿Recuerdas cuando en el autobús de vuelta para Granada me recomendabas no abandonar el curso que estábamos haciendo en aquel septiembre de Madrid de hace más de diez años? Visto con perspectiva fue una gran decisión, un enorme paso adelante hacia la independencia y la libertad necesarias dejando atrás el estanque podrido y macilento que era mi imagen de la Granada fragmentaria que yo habitaba. La gratitud hacia personas concretas no evita la reflexión ni la crítica hacia la estructura de la ciudad dormida. Los ángeles impuros hablan de pureza cuando adolecen de los males endémicos de la ciudad enferma, pero se separan del aroma de la desidia, de la indolencia, de la endogamia, del nepotismo, de la apatía, del infortunio que en sus calles se respira, de las cajas de pasteles envueltas con papel y un lazo (*) que se compran los domingos, de la misa de sie...

El teléfono

Descuelgo el teléfono de la cabina del locutorio y al otro lado del hilo de cobre que recorre el océano aparecen, por arte de magia de la ciencia y la tecnología de siglos anteriores, las voces de mis hijos con su tono habitual. Me complace comprobar lo bien que se encuentran pero la nostalgia me invade y, entonces, me siento como una isla desierta, como un mero mecanismo articulado que emite sonidos, voces, y prepara un discurso. Después de los lugares comunes, vuelvo a la cotidiana alegría de saberlos a salvo y a la acostumbrada melancolía por tenerlos tan lejos.