Rechazo el odio

Rechazo el odio
como método.
Es como un hombre ebrio
rezando sus blasfemias
contra todos
en el rincón de una taberna.


Conocí el odio,
de cerca y no me agradó
su compañía.
Le dije adiós
y lo aplacé como un viaje postergado
cubriéndolo con amor
y toda clase de adornos y remedos.


Pero durante un tiempo
me persiguió
y yo me lo sacudía
con falsas muestras de afecto
como queriendo expulsarlo
sin ser grosero.









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