Canción de domingo. Sonnstagslied.
Canción de domingo. Sonnstaglied.
Cada vez que me intento separar
de tu recuerdo,
vuelvo a caer en su ciénaga,
y parece como si no hubiera un punto final.
Eres en mí, recurrente.
¿Qué hacer?
Invocar al tiempo
como bálsamo pero,
sobretodo, no engañarme
con la esperanza del presente
y revisar
imágenes tuyas
sacadas de algún rincón
de la memoria.
El día amaneció plácido,
y las calles recuerdan que en la ciudad
es verano
y que muchos habitantes
están de vacaciones.
Camino despacio
entre las avenidas deshabitadas
y
me pregunto qué estarás haciendo
en este instante.
¿Qué luz no tocará
tu pelo,
qué brizna
de aire no acariciará tus mejillas?
Que el gran Dios si existe
te ilumine en tu camino
y te bendiga por siempre,
alma grande
y generosa.
Cada vez que me intento separar
de tu recuerdo,
vuelvo a caer en su ciénaga,
y parece como si no hubiera un punto final.
Eres en mí, recurrente.
¿Qué hacer?
Invocar al tiempo
como bálsamo pero,
sobretodo, no engañarme
con la esperanza del presente
y revisar
imágenes tuyas
sacadas de algún rincón
de la memoria.
El día amaneció plácido,
y las calles recuerdan que en la ciudad
es verano
y que muchos habitantes
están de vacaciones.
Camino despacio
entre las avenidas deshabitadas
y
me pregunto qué estarás haciendo
en este instante.
¿Qué luz no tocará
tu pelo,
qué brizna
de aire no acariciará tus mejillas?
Que el gran Dios si existe
te ilumine en tu camino
y te bendiga por siempre,
alma grande
y generosa.
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