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¿De qué tiene miedo Misha Mikhailov? (y dieciseis)

Svetlana era un mar de dudas. Ni las conversaciones con sus amigas y confidentes la habían calmado ni los viajes que por trabajo realizaba habían podido darle la calma que tanto ansiaba, en búsqueda de respuestas, pistas, o indicios de ella misma. Tras su belleza inquieta vendría el equilibrio que su pragmatismo sabía conceder a cada situación, la inteligencia de sus argumentos, la elegancia que de cada movimiento se destilaba parecía el baile de un cisne blanco sobre un estanque de aguas en la que su escaso movimiento fuera alterado únicamente por la fuerza de una brisa que crecía de a poco. Trabajaba incansablemente, cuidaba de su hija a la que llevaba al parque al terminar la escuela y cuando llegaba a casa Dimitri la esperaba con su manojo de dudas, con su enfado, su rabia y su ira, con el hielo que en la Siberia natal de sus padres había en cada madrugada cuando ésta cambiaba su nombre por el alba, incluso en algunas estaciones aparentemente cálidas. Aquella tarde, la luz del ...

Querida ausente (CLXVII)

Querida ausente: Tras el discurso que trae la noche, puedo decirte ... Es freut mich dir schreiben  Die Nacht ist lange  wie ein Berg   und bin ich allein ins Stadt. Niemand folgt meine Schritte.  Ich habe dir gehört  hinüber der Tür  aber  du kommst nicht inner..  Wirst du einigen Tag kommen? Hoffentlich! Ich werde hier sein.

Our Granada

Just trying, just in case, of course you know..  Our Granada seemed to be far but it's still true and real. Would you like to come with me once again or there is no way back to that time and that place? Our Granada is not still a nice memory, when pain and sorrow appeared, the river was there when we were like two free birds flying throughout the sky and the landscape was pure like the river and the trees were closed like the books which are on the shelf Can we just keep on walking together or that's just a little dream or an empty reality beyond the exceptions ?

¿De qué tiene miedo Misha Mikhailov? (y quince)

En realidad, la vida de los cuatro protagonistas presentaba un equilibrio inestable como si fueran los vértices de un cuadrado de esquinas romas y cuyas rectas en ocasiones se presentaran discontínuas en sus conexiones. Desde luego, todos y todas tenían cosas que aprender pero Misha más que ninguno porque él mismo se autoimponía ese aprendizaje como travesía hacia el interior. Porque había una infancia no resuelta, una adolescencia algo más que revisable en cuanto a usos y costumbres, una edad adulta de continuidad y sobresaltos, ¡cuántos asuntos por revisar como un escritorio desordenado! Para ello, Misha decidió ir a España, en concreto a Granada a recordar aquellos tiempos casi dorados donde las tardes se le hacían infinitas de la mano de Iulia. De más jóvenes habían asistido a un curso de español en la Universidad de Granada y allí planeaba ir con Svetlana... ¡cuánto futuro quedaba para que fueran a ese lugar! Pero en su moderado pesimismo, pensaba que todavía era posible recor...

Cuando por tí no daban ni un duro

Cuando por tí no daban ni un duro, Cuando estabas desahuciado ya de por sí, Cuando tu vida era un agujero oscuro y no veais salida. Cuando por tí no daban ni un duro, Cuando de niño en la escuela golpeado, y malherido en el suelo todavía te levantabas y te alzabas el cuello de la camisa, recogías la cartera y te ibas corriendo hasta el autobús, la tarde era entonces una belleza con Granada como telón de fondo, y la vega era un mar verde y diminuto, cuando San Cristóbal era la crónica gris de un barrio donde los diarios engrisecían la mañana y el afecto era escaso como el pan rancio de varios días. Te levantabas, y reías de nuevo, sí, reías. Porque no había acto heroico inconsciente más grande que levantarse tras cada caída y restallar como ola contra el acantilado. Los conflictos no se resolvían hablando como recomiendan los Maestros y Maestras actuales. Pero no eras una víctima, tampoco un verdugo, eras un pequeño combatiente e iniciabas tu fase de reconquista, ...

¿De qué tiene miedo Misha Mikhailov? (y catorce)

El amor por Svetlana seguía siendo el leit motiv de la vida de Misha. Se había abandonado a sí mismo, y estaba fuera de sí como un barco que no encontrara el faro en la noche y, durante el día, era preso de sus emociones y sumido en un laberinto en el que el propio deseo era su mayor carcelero. Todo ello unido al ostracismo al que le habían relegado en el trabajo gracias a las influencias del gran Dimitri, a la presión de los círculos comunes. Su vida era el paisaje de un callejón oscuro y sin salida, del cual tendría que salir saltando los muros de la convención.  Mientras tanto, Iulia se reunía con Svetlana y con Maria Ivanovna Karjakin, otra madre de la escuela solidaria con la lucha de ambas.  Maria Ivanovna era trabajadora de la compañía Aeroflot, que se dedicaba al transporte aéreo y su función principal era la del mantenimiento de los aviones y la gestión de activos del taller.  La versión de los acontecimientos de Svetlana la escandalizó.  ¿Cómo p...

Lunes en la oficina

Lunes en la oficina tras un viernes con dos despedidos La pandilla de siempre lo celebra y no se dan por aludidos En su zona de confort hay permiso restringido Se reserva el derecho de admisión, cerrado por vacaciones dice el letrero en la puerta de la prestigiosa firma multinacional. Entonces la empleada A busca a la empleada C y como aliadas se cuentan el fin de semana, y quitan importancia al destino de dos herejes, a quién le importan sus vidas, sus respectivas familias, Entre sí se ríen, se congratulan, recuerdan a los jovencitos y jovencitas que aterrizarán recién horneados sin apenas conocimientos de la cosa informática en la empresa una semana después. ¡Cuánta rentabilidad, cuánta inversión, viva la tierra aragonesa! Las jefas economistas lo han calculado todo a la perfección. ¿Para qué operar sobre la costra que impide el avance? Si esta falacia propia del carnaval veneciano, se puede arreglar al más puro estilo zaragozano. Se emplazan para la hor...