Lunes en la oficina

Lunes en la oficina
tras un viernes con dos despedidos
La pandilla de siempre lo celebra
y no se dan por aludidos
En su zona de confort
hay permiso restringido
Se reserva el derecho de admisión,
cerrado por vacaciones
dice el letrero en la puerta
de la prestigiosa firma multinacional.
Entonces la empleada A busca a la empleada C
y como aliadas se cuentan el fin de semana,
y quitan importancia al destino
de dos herejes,
a quién le importan sus vidas,
sus respectivas familias,
Entre sí se ríen,
se congratulan,
recuerdan a los jovencitos
y jovencitas que aterrizarán
recién horneados
sin apenas conocimientos de la cosa informática
en la empresa una semana después.
¡Cuánta rentabilidad,
cuánta inversión,
viva la tierra aragonesa!
Las jefas economistas lo han calculado todo a la perfección.
¿Para qué operar sobre la costra que impide el avance?
Si esta falacia propia del carnaval veneciano,
se puede arreglar al más puro estilo zaragozano.
Se emplazan para la hora del café
en la que repasarán toda una serie de localismos
propios del rigor de la provincia.
¿Qué vienen desde la capital del Imperio Borbónico
a decirnos lo que es el ácido ascórbico?
¿Con qué inquina nos pronuncian la palabra insulina,
o aspirina?
Mire que yo vengo de la patria del caloret
Mire que mi abuelo era consejero delegado
de la Caja Inmaculada
Mire que Usted no conoce la zona del tubo
ni sus tabernillas
Pero le hemos dicho bien claro
Que este despido es una cuestión Profesional
Parece Usted nuevo
No nos gustan los sindicalistas fríos y finos
Como las lonchas del jamón york

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