Entradas

Unos versos no garantizan un amor

Sería de ingenuo el pensar que unos versos mantienen un amor o lo hacen perdurar cuando es el propio amor el que hace horas extras si así lo estima oportuno. Es cierto que unos versos no garantizan un amor, ni lo hacen permanecer ni detienen la huída ni la coartada que antecede a la huída, ni la excusa que provoca la coartada que precede a la huída. Es cierto que no tuve la paciencia para escucharte ni para entender del todo lo que tus ojos a veces me intentaban contar pero ... ¡necesitaba tanto contarte lo que yo sentía! Unos versos no garantizan un amor ni lo hacen prisionero en el tiempo, ése no es su cometido. Pero unos versos hablan del amor y a él se entregan incansables.

Clausurar un enfado que dura años

Confundir un enfado con alguien por su indiferencia y por sus métodos operativos de insinceridad con un amor es síntoma de una casi-patología mental. Por éso hay que clausurar un enfado que dura años. Adiós a una mujer indiferente que dejó atrás no sólo el amor sino la confianza depositada. Adiós a los profesores de Historia que instruían a sus alumnos como a perros paseados por sus amos en el amanecer nuevo de un día. Adiós a las relaciones de mala calidad, que nos hacen tristes y vacíos.

Cuando praxis y teoría se encontraron por casualidad

Cuando praxis y teoría se encontraron por casualidad cerca del Retiro, por la avenida de Alfonso XII, se alegraron de dicha circunstancia. Cada una en su quehacer cotidiano exhibía el músculo de la experiencia : Una dulcemente agria y otra agriamente dulce. A buen entendedor pocas palabras bastan. El ejecutor de la idea, visita la playa nudista con pose incluída, y el otro... ¿constructor de castillos en el aire que se dicen infinitos pues sus ladrillos así lo son? Allí recordaron algunos pasajes comunes, revisaron el código oculto que trasciende cualquier abrazo y concertaron volver a verse fuera de ese círculo que traza la lógica mundana e inexacta de un suceso en el que el café era para todos.

Despedir a un amor

Adiós amor, buena fortuna, que los mares y los dioses  te sean clementes, que tu barca nueva  de porvenir recién inaugurado, brille  silente, y como navegante, encuentres los puertos  tan relucientes  como tú los recordabas, como tú aún no los recuerdas.  Cuando despedimos a un amor  nos faltan palabras, inventamos algunas, creamos neologismos, estructuras incompletas  que se parecen a versos, y testimonios puros  de lógica urbana.  Adiós amor,  buena fortuna, que todos los asuntos que emprendas  tengan éxito.  Con la firma  del que ha hecho todo  lo que estaba a su alcance  por honrarte y venerarte  como oración profana.  Se despide, un amor. 

Querida ausente (CCXIII)

Querida ausente : Hay ángeles malheridos a los que nadie redime, y que han sido sistemáticamente ofendidos por intentar construir islas amables para el mundo. Pero también es cierto que el cuerpo de ángeles y arcángeles no es un cuerpo oficial, no se trata de una institución real, se basa en las creencias y por tanto se escapa de todo lo que nos rodea. Es mi problema, por ejemplo, si me molesta que no me hagas caso y que tengas atenciones con los niños sin tenerme en cuenta. Tendría que valorar, que a pesar de todo, los quieres y que te preocupa su presente y su futuro mientras yo sólo me fijo en el cotidiano placer pasajero de los sentidos... ¿Sería mucho pedirte el verte esta tarde? Y caminar a tu lado por calles que conocemos, como dos naúfragos anónimos que fabricaran juntos la poesía que deriva de una travesía tormentosa. ¿Encaja ésto en tu presente o, por el contrario, es incompatible con tu horario estructurado? El fracaso es sólo un es...

Querida ausente (CCXII)

Querida ausente: Si un poema pudiera arreglar una situación, cambiar el curso de los acontecimientos, sin duda sería una herramienta poderosa pero dudo mucho que altere ni el menor de los detalles de una vivencia, o de la realidad que nos circunda. De todas formas, hemos de creer y seguir creyendo en que todo ésto es posible. En que la alegría es una actitud frente a la vida, una mirada preclara y sin duda ante la subsiguiente estación, placer ignoto. Si un poema pudiera arreglar una situación, podríamos describir un paisaje marino en el que las gaviotas heridas por el último estallido de sol tras el horizonte, han decidido abandonar su último reducto de amor para salir huyendo. Así también nosotros hemos aprendido a olvidar como amantes que se despiden en un andén de tren y vuelven a la rutina de calles, avenidas, tuberías y relojes construídos por mecanismos. Querida ausente: En esta forma de hacer no encuentro ningún placer, por ello he de ...

Querida ausente (CCXI) : El abrigo conyugal

Cuando la aventura se acaba muchos y muchas recurren al abrigo conyugal (Antonio Muñoz Molina dixit) y entonces yo me digo ¿por qué para salvar un abrigo uno o una se autoexcluye de una trama y no asume totalmente su responsabilidad en el acto en sí? ¿por qué salvar un abrigo arruinando el otro si ambos están arruinados? ¿por qué no ser coherentes?