Despedir a un amor

Adiós amor,
buena fortuna,
que los mares y los dioses 
te sean clementes,
que tu barca nueva 
de porvenir recién inaugurado,
brille 
silente,
y como navegante,
encuentres los puertos 
tan relucientes 
como tú los recordabas,
como tú aún no los recuerdas. 

Cuando despedimos a un amor 
nos faltan palabras,
inventamos algunas,
creamos neologismos,
estructuras incompletas 
que se parecen a versos,
y testimonios puros 
de lógica urbana. 

Adiós amor, 
buena fortuna,
que todos los asuntos que emprendas 
tengan éxito. 

Con la firma 
del que ha hecho todo 
lo que estaba a su alcance 
por honrarte y venerarte 
como oración profana. 

Se despide, un amor. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo