Cuando praxis y teoría se encontraron por casualidad
Cuando praxis y teoría se encontraron por casualidad
cerca del Retiro,
por la avenida de Alfonso XII,
se alegraron de dicha circunstancia.
Cada una en su quehacer cotidiano
exhibía el músculo
de la experiencia :
Una dulcemente agria
y otra agriamente dulce.
A buen entendedor pocas
palabras bastan.
El ejecutor de la idea,
visita la playa nudista con pose incluída,
y el otro... ¿constructor de castillos en el aire
que se dicen infinitos pues sus ladrillos así lo son?
Allí recordaron algunos pasajes comunes,
revisaron el código oculto
que trasciende cualquier abrazo
y concertaron volver a verse
fuera de ese círculo
que traza
la lógica mundana e inexacta
de un suceso en el que el café
era para todos.
cerca del Retiro,
por la avenida de Alfonso XII,
se alegraron de dicha circunstancia.
Cada una en su quehacer cotidiano
exhibía el músculo
de la experiencia :
Una dulcemente agria
y otra agriamente dulce.
A buen entendedor pocas
palabras bastan.
El ejecutor de la idea,
visita la playa nudista con pose incluída,
y el otro... ¿constructor de castillos en el aire
que se dicen infinitos pues sus ladrillos así lo son?
Allí recordaron algunos pasajes comunes,
revisaron el código oculto
que trasciende cualquier abrazo
y concertaron volver a verse
fuera de ese círculo
que traza
la lógica mundana e inexacta
de un suceso en el que el café
era para todos.
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