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En tierra de nadie

Todo en tí fue naufragio Neruda  En tierra de nadie como fugitivo a deshoras, en la frontera que no espera, olvidando el interrogatorio del vigilante que me creyó intruso tras el cual las supuestas competencias profesionales permanecieron intactas. Nunca tuve que demostrarle nada a nadie y si fue este el caso, rara vez perdí la calma. La desconfianza propia de los pueblos de Castilla se hace presente. ¿Cuál es el inventario de títulos necesario para llevar a cabo la misión? Le pregunto al vigía. ¿Acaso alma, corazón y vida?

Marlene vuelve a casa (y 4)

Marlene vuelve a casa pletórica, contenta, eufórica y se detiene en el sofá, tan sólo un segundo, repasando su trayectoria hasta entonces, impoluta. Con su autoestima por las nubes, entra en la cocina, donde suena la sintonía de la lotería de Navidad, y las entonaciones de los números de los niños del colegio de San Ildefonso, tradicional lugar donde iban los huérfanos de periodistas. Se dispone a sentarse a la mesa en Acto seguido, tiene lugar la cena de Nochebuena, verbigracia de la dictadura navideña, donde se resumen todas las odas a la familia epistolar y sagrada. Pensar en que la patria está a salvo, es un goce para el alma. Suena Bach, con su castillo fuerte es nuestro Dios, a partir de Lutero, ein feste Burg ist unser Gott, el que no se quebranta, ni huele a huralita, ni a tejado que se rompe. Pero Marlene no tiene la culpa de que el mundo esté mal repartido y de que ella haya intentado tomar la mejor de las decisiones en pos del eco...

Las palabras ambíguas

El problema no estriba a veces en palabras ambíguas, dichas por las gentes, pues las palabras son dúctiles y maleables, como nos decían los maestros de los metales, cuando están a alta temperatura. Quizás sea el problema el de las actitudes ambíguas, ese todo para mí pero sin tí, mientras sé que estás a mi merced y no abandonarás esa prisión de amor sin mi permiso. Porque el amor, mis camaradas, no es una prisión aunque los condenados a veces vaguen por sus celdas como enfermos terminales a punto de fenecer tras el hálito que propone la tibia llama de una vela en la víspera de una ejecución. Las palabras ambíguas se clavan como puñales lentos y los destinatarios beben de los venenos malditos que éstas rezuman. Como resumen, les diré que las palabras ambíguas hacen daño, pero son las actitudes ambíguas las que finalmente matan porque inauguran una tendencia.

Saltan las alarmas

Ironic mode on Please  иронија, молим Saltan las alarmas Suenan las bocinas Se construye el estado de excepción Las hordas de violencia inusitada han llegado a la ciudad y anda sitiada Judith huye después de haber asesinado a Holofernes, cabeza en mano, busca refugio en los que lo conocían y cultiva el temor a la represalia Héctor duda después de domar a los caballos aunque recibe el aplauso de su público La traición sirve al cobarde para blandir la espada a distancia Nadie pronuncia la palabra diálogo ni la palabra negociación No se trata de sucumbir ni de claudicar Aunque En el frío juego del tablero de 64 posiciones Los alfiles no han abandonado sus posiciones defensivas

A Paolo Sorrentino lo inculpaban por acoso sexual.

Los pálidos señores con las tazas de moca  Hertha Müller Era el mes de Enero y hacía frío en Roma. La avenida, donde los plataneros en otoño cambiaban el paisaje, estaba ahora desierta y los árboles estaban desnudos. Paolo Sorrentino, un humilde tendero de una tienda de ultramarinos en las afueras, salía de su portal con la bicicleta rumbo al trabajo. El Tiber yacía al otro lado del puente, íntimo e inmortal, testigo de tantos siglos de la historia que nadie nos había contado hasta la fecha pero en la que Paolo era sólo un punto minúsculo en un espectro que tendía hacia el infinito. Por aquel entonces llegó un inspector de policía nuevo al barrio. De antepasados italianos, Herr Bachmann traía a su mujer y a su hija desde Kaiserslautern donde habían vivido quince años desarrollando su actividad profesional. Su mujer, Ingeborg, era traductora intérprete, novelista y escritora y Hertha, tenía apenas cuatro años. Paolo era un hombre casado con tres hijos, de edades comprendidas en...

Pareja liberal busca ...

Pareja liberal busca ... Amante sin compromiso para ella. Compañero de juegos sin preguntas Absténganse románticos empedernidos, personas que crean todavía en el amor, enamorados que escriben poemas a deshoras, habitantes de una Babilonia decadente, de Paris con lluvia, Baudalaire bebiendo el vino en los brazos de Afrodita, cínicos paseantes conmocionados como el ciudadano ahora francés llamado Kundera. No tenemos tiempo que perder. Contemplamos el amor como un viaje frío en el que valen todas las coartadas, todos los subterfugios. Amor, intercambio de fluídos. Última estación : El vacío de las calles. Si Usted no cumple el pacto, e infringe la correspondiente ley del silencio, aplicaremos la mordaza y recibirá un castigo consecuente. Ya sabe. Nos va el canto hipócrita de las calles. Nos va esa ventaja que saber que los nuestros, al menos, están a salvo.

Black Friday

Este anglicismo que nos trae la ausencia de color de un viernes negro nos hace retroceder a cuando las películas no eran en technicolor y los diarios esgrimían su publicidad con simples figuras algunas más acertadas que otras que nos hablaban de un consumo moderado exento de la psicosis colectiva. Pero ahora no ya contentos con que en la aldea global el puro mercado establezca que todo se puede comprar (la voluntad humana, los cuerpos, las agendas de los partidos políticos) vamos en masa a los centros comerciales a dejarnos el dinero que no nos sobra El capitalismo articula sus consignas A los comerciantes Les interesa el vender Y a los clientes les entusiasma El comprar ¿Mal vender, mal comprar, mal gastar? Sean reacios a las modas que se exportan. Sean fieles a sus señas de identidad. ¿Las desconocen? Investíguenlas. Un mal augurio un Black Friday, prefiero decirles Feliz Viernes.