Oda a tus ojos
Tus ojos son dos puertas que se abren y por las que yo me apresuro a entrar como un viajero sorprendido. Tras el laberinto, glorietas se muestran y rescato el brillo en los cristales de las ventanas del castillo que junto al jardín muestra un otoño florecido. Rosas amarillentas, lirios blancos. Liras, laúdes y arpas. Hojas secas descansan en el suelo repleto de hierba, de los árboles que desnudos se enseñan en la mañana. En este paraíso escondido tras tu mirada, he rescatado palabras, el mapa de un afecto en coordenadas de amor.