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Vendrá la primavera que mereces

Vendrá la primavera que mereces. Quizás no sea mañana ni tampoco pasado. Quizás no sea Madrid ni ninguna ciudad que conoces. Pero vendrá la primavera que mereces y todo el dolor habrá acabado cuando tus ojos me avisan de que la lluvia persiste y de que no hay demasiada esperanza tras el tunel que tu mirada otorga hacia la oficialidad. Queda firmado el salvoconducto. No habrá entonces un frente de frío polar siberiano capaz de congelar tu dicha, y tu terraza estará llena de flores como los verdes campos. Sonarán los trinos de los jilgueros, y el río susurrará al silencio ajeno a los coches, al asfalto y al desorden. Vendrá la primavera que mereces.

Yosleidis y Juan

Yosleidis y Juan se conocieron en Madrid, en las fiestas de la Paloma hace siete años, aunque los dos venían de la Habana. Todo sucedió en el verano del 97. Yosleidis trabajaba de camarera en una cadena de cafeterías y Juan hacía las veces de bedel en un edificio de oficinas de un importante centro de negocios. Sin embargo, hoy, domingo, 25 de Mayo del 2004, ambos se encuentran en plena crisis sentimental mientras sentados en un banco de la remodelada plaza de Santo Domingo, su amor parece pasar de los puntos suspensivos al punto y final, llevando a cabo una conversación que no induce a creer en el buen presagio. Con el habitual tono monótono de Juan que se asemeja al batir del sonido de un punzón en una fábrica, él elabora su discurso tendiendo a ponerse nervioso y plantea "las tres decisiones" entre las que Yosleidis debe optar. Acto seguido, se realiza un silencio y, tras la pausa, se establece un giro semántico y a "las tres decisiones" le llama "las tres ...

Giulia y la ciudad

Cuando Giulia regresaba de la ciudad, tras otro episodio-delirio-pasaje de amor, en el alféizar de la ventana siempre había rosas y no importaba tanto quién las hubiera colocado allí o si se trataba de un autorregalo. Sin dudarlo, Giulia era de esas personas que merecen un homenaje. Porque Giulia era como tantos otros y tantas otras una eterna amante de la vida y trataba de extraer toda la enseñanza que ésta pudiera incorporar. "Nadie entiende a las Mujeres libres", se decía, mientras hojeaba el capítulo del Quijote donde la pastora Marcela hacía un alegato del derecho a decidir y sobre la libertad. Sus compañeros, compartían fragmentos de un viaje, en el que no tenía cabida mirar atrás. Próxima estación, el futuro, se decía a sí misma. En los días claros, salía al balcón desde el que se apreciaba Madrid en su dimensión creadora tras el acicate de su verbo estrafalario. La Latina era entonces algo más que un barrio y las macetas en su balcón po...

amar lo importante

que la vida nos haga amar lo importante  y dejar a un lado lo accesorio que sepamos enfocar nuestras batallas  y desdeñar aquéllas  que son huecas y vacías  y ya no son batallas  que la vida  nos haga más humanos, más felices, que sepamos distinguir el llanto oculto en el otro que sepamos hacer frente  con una sonrisa la afrenta, la crítica feroz y a veces  sin demasiada cordura que nace del envidioso que podamos reirnos del pasado  que nos hirió  que levantemos el vuelo cuando la mañana sea fría  o la tarde, el escenario  en ruínas  tras el último hálito  de un sol ensangrentado, corolario de  guerras romas  que rescindamos el contrato con la tristeza que la vida nos haga amar  lo importante  y que la infancia  sea la isla segura  que mira al porvenir  esperanzado  ajena  a la...

Agresión fascista en la biblioteca Manuel Álvar

El tigre no está solo en la selva, dice mi amigo Saif que tiene un locutorio en el barrio y yo le aplaudo por esta frase cada vez que la escucho. Rozando el absurdo más grotesco, una señora no permite que un hermano africano descienda por la izquierda por la escalera de la biblioteca Manuel Alvar. A voz en grito soy interrumpido como tantos asíduos y asíduas a la biblioteca, mientras leo un libro sobre uno de los sketches de la pareja de humoristas Faemino y Cansado, ése que empieza por "quítese de ahí que es usted un maleducado"... Le regala palabras como negro, le recomienda volver a su tierra, mientras confirma que ella quiere seguir subiendo por su derecha... Harto de todo lo que escucho, me dirijo a ella, me pongo el antifaz de superhéroe y ahora soy yo el maleducado, la llamo fascista de mierda, nazi y gilipollas. Ella me dice que se me olvidaron las veces que me dieron por culo. Le digo que sí pero que ella también conoce esa calle. Termin...

Gracias por la amistad y por el amor

Gracias por la amistad y por el amor demostrados Gracias por la ausencia y el olvido Los guardo como un tesoro preciado Gracias por permanecer en mi vida o batirse en retirada si así lo estimaste preciso Gracias por la amistad y por el amor demostrados Gracias por la ausencia y el olvido Que nos duren muchos años Eres increíble por lo que has hecho y por tanta alegría que ya has traído

La Guindalera que comienza

La Guindalera que comienza tiene sus dinastías bien establecidas. Búnkeres progresistas liderados desde la Gasolinera. Familias creativas que, en algunas escuelas , hacen del hipsterismo una seña de identidad irrevocable para el barrio, con logo incluído y amor al último Jedi, a los hermanos Dalton, y a la versión egoísta de Maradona. La reina busca un príncipe casi adolescente con linaje futbolero para perpetuarse en sus métodos como los jesuítas que se rodeaban de útiles y fieles seguidores para llevar a cabo su misión mesiánica evangelizadora. Ora et Labora, rezaba el cister de Cluny y en la arquitectura medioambiental las piezas del puzzle aséptico encajan. Portavoces y Portavozas que no siguen los libros del socialismo clásico pero que no les hacen falta porque ellos y ellas tienen sus propias ideas y conocen bien para qué sirve este negocio de la política de barrio.