Agresión fascista en la biblioteca Manuel Álvar

El tigre no está solo en la selva, dice mi amigo
Saif que tiene un locutorio en el barrio
y yo le aplaudo por esta frase
cada vez que la escucho.

Rozando el absurdo más grotesco,
una señora no permite
que un hermano africano
descienda por la izquierda por la escalera de la biblioteca
Manuel Alvar.
A voz en grito soy interrumpido
como tantos asíduos y asíduas a la biblioteca,
mientras leo un libro
sobre uno de los sketches de la pareja de humoristas
Faemino y Cansado,
ése que empieza por "quítese de ahí que es usted un maleducado"...
Le regala palabras como negro,
le recomienda volver a su tierra,
mientras confirma que ella quiere seguir subiendo por su derecha...
Harto de todo lo que escucho,
me dirijo a ella,
me pongo el antifaz
de superhéroe
y ahora soy yo el maleducado,
la llamo fascista de mierda,
nazi y gilipollas.
Ella me dice que se me olvidaron
las veces que me dieron por culo.
Le digo que sí pero que ella
también conoce esa calle.
Termino
 mi intervención colocando
con las manos
un letrero de luces de neón
con la palabra GILIPOLLAS.
La vigilante de seguridad que me acompaña
hasta la puerta
viene de un país de cerca de los Andes,
pero yo no le he preguntado su nacionalidad,
porque sí, sisters and brothers of the World,
yo soy un ciudadano del Mundo.

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