Piscinas

Excusatio non petita, accusatio manifesta
Proverbio latino.

Voy caminando cuesta abajo
por una avenida pestilente
donde el alquitrán y el aceite de los motores
cobran protagonismo y
en la cual hay un descampado baldío
y descuidado,
cuando
veo una furgoneta con un logotipo
que pone: "Piscinas Sánchez. Socorristas y mantenimiento."
Entonces fluye dentro de mí
una corriente marina
que me hace revivir todo aquel tiempo nuestro.
En ese instante, recuerdo a mi hermano, a mis hermanos.
No de sangre, pero sí de sentimiento
y comprendo su ira, y comprendo su llanto,
y comprendo el peligro que pude haber ocasionado,
y comprendo la difamación,
y comprendo la presión hacia mi persona.
Por eso, me disculpo, por eso disculpo,
y ya libre de todo sentimiento negativo,
de todo odio subyacente,
me pongo a recordarte
en las tardes cuando cocino
y tarareo canciones antíguas
a falta de una radio para completar mi pequeño universo
ya de por sí completo
donde sólo es necesaria mi presencia.
En ese paréntesis que fabrica
el sutil arte de la gastronomía
recurro a la noria de las emociones.
De la emoción
que surge del sabor de la berenjena
con queso viene la imagen
guardada en el album de fotos
de la memoria
imágenes de Piscinas
con las perspectivas agradables
de tu belleza,
de tu amabilidad,
de tu generosidad de alma;


desagradables,
haciendo gala
con su escala de grises manifiesta,
de los celos,
de la afirmación
del ego que rebosa
del propio vaso,
de la impaciencia,
la intranquilidad,
la poca calma,
actitudes condenables;


como una despedida
a medias,
por tanto sentimiento
frenado,
por todas las cosas que ya te he dicho,
de lo que no te he dicho,
de lo que permanece,
de lo que perece,
de lo que te pertenece.

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