Querida ausente
Querida ausente:
En este tiempo
en el que más que recordarte,
te invento con palabras,
he llegado a la conclusión
de que la realidad
no nos trae nada nuevo.
Y en ese nosotros
existente
en el deseo
y en los versos,
el verbo amar
se puede conjugar
en el presente simple
de indicativo,
pero en la mayoría
de las ocasiones,
nos viene un futuro
simple,
un presente de subjuntivo
o un condicional.
En nuestra gramática
diaria
que sigue la lógica mundana
e inexacta
de la hacedora de historias,
del hacedor de estrofas,
no sólo me enfoco
en esa primera persona
del singular que anhela,
sino en la voluntad
de la primera persona
del plural que avanza.
Querida ausente:
Ya sé que tu vida es un laberinto
casi cerrado,
un sube y baja
de colinas,
un paraíso casi acotado.
En tu ausencia,
yo te reservo esta parte
de mi mundo,
ese fragmento
de realidad
que supongo que no te es extraño.
En este tiempo
en el que más que recordarte,
te invento con palabras,
he llegado a la conclusión
de que la realidad
no nos trae nada nuevo.
Y en ese nosotros
existente
en el deseo
y en los versos,
el verbo amar
se puede conjugar
en el presente simple
de indicativo,
pero en la mayoría
de las ocasiones,
nos viene un futuro
simple,
un presente de subjuntivo
o un condicional.
En nuestra gramática
diaria
que sigue la lógica mundana
e inexacta
de la hacedora de historias,
del hacedor de estrofas,
no sólo me enfoco
en esa primera persona
del singular que anhela,
sino en la voluntad
de la primera persona
del plural que avanza.
Querida ausente:
Ya sé que tu vida es un laberinto
casi cerrado,
un sube y baja
de colinas,
un paraíso casi acotado.
En tu ausencia,
yo te reservo esta parte
de mi mundo,
ese fragmento
de realidad
que supongo que no te es extraño.
Comentarios
Publicar un comentario