La Realidad
Por más que nos empeñemos
en que los gatos ladren,
jamás van a ladrar
porque su sonido
es de esta manera,
y es propio a su naturaleza.
Por más que nos empeñemos
en que los ríos crezcan
jamás van a crecer
si no se dan las condiciones
de lluvia suficientes
para que ello se produzca
de acuerdo a su naturaleza.
Por más que nos empeñemos
en que un amor debe volver
jamás volverá en el momento
en que nosotros lo deseemos,
si no se dan las condiciones
fundamentales
para su retorno
y para su vuelta.
Debemos dejar que la Realidad
nos lleve
por su sendero preciso
sin más
que una cámara fotográfica
destila su mirada
poética.
en que los gatos ladren,
jamás van a ladrar
porque su sonido
es de esta manera,
y es propio a su naturaleza.
Por más que nos empeñemos
en que los ríos crezcan
jamás van a crecer
si no se dan las condiciones
de lluvia suficientes
para que ello se produzca
de acuerdo a su naturaleza.
Por más que nos empeñemos
en que un amor debe volver
jamás volverá en el momento
en que nosotros lo deseemos,
si no se dan las condiciones
fundamentales
para su retorno
y para su vuelta.
Debemos dejar que la Realidad
nos lleve
por su sendero preciso
sin más
que una cámara fotográfica
destila su mirada
poética.
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