Querida ausente (CLXXII)

Querida ausente:

Mañana empiezo de nuevo a trabajar.
Zaragoza ya es una estación
para el recuerdo y el olvido.
Este verano está siendo demoledor
en cuanto a lo anímico
pero uno siempre tiene reservas
en los baúles y en las alacenas
de donde sacar energías.

Es evidente que de tí no me olvido
pero
aparte de ser un hecho constatado
no es una realidad inmóvil
ni un recurso esteril
porque camino.

Y si un día llegas, te recibiré con los brazos abiertos.
Y si un día no llegas, habrá que seguir andando
porque esa es la vida.

No podemos doblegar al metal de la realidad.
Tan sólo debemos esperar
a la situación propicia.

No podemos obligar a la otra persona a mostrar el amor,
pues éste es libre como alondra
que vuela
entre cañaverales remotos
cerca del río.

¿Es la poesía sólo un mecanismo para satisfacer los instintos
o
es algo más que eso?
Es una forma de comunicarnos con el mundo que nos rodea,
cuando la soledad
es recurrente
y esclarecedora,
maestra inolvidable de entre las sombras y de entre los monstruos interiores

Hoy venía cavilando más de una duda
Por qué este mundo es tan contradictorio
La coherencia, ese bien preciado,
a veces sitúa
al marxista teórico invirtiendo en propiedad privada
al que ama
sin encontrar el amor
al que tiene hambre
sin encontrar el alimento

Pero todos buscan
algo o alguien a quien aferrarse y colmar su alma.



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