A Spiriman

Tu nombre no es del superhéroe de una productora norteamericana
de tebeos,
tú eres mucho más que eso,
verbo generoso de la tierra granadina,
verbo rebelde,
verbo austero.

Si bien, deberías guardarte para la batalla final,
ésa en la que te enviarán hasta el exilio,
te intentarán inhabilitar
por muchas veces,
como ya lo han intentado hasta ahora.

Este poeta anónimo de las calles de Madrid
se hace eco de tu lucha
justa.

Granada te ha devuelto ese amor que le pones
a tu profesión.
Eres de esos héroes anónimos
de los que hablaba Celaya.

Pero permanece anónimo,
escóndete
y refugiate en alguien, en algo,
protégete
frente a la lluvia de puñales,
y dardos envenenados,
debes resistir hasta el final
en esta carrera de ambiciosos.

Spiriman, ya eres un rey
pero a los reyes les buscan sustitutos.

Haz que tu verbo generoso, que tu verbo justo,
tu verbo combatiente
no se asocie con siglas que traicionan
el objetivo primero que las generaron,
mantente independiente
pero recuerda,
esta lucha de clanes
no se gana en solitario.

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