Yoshua, portero en un partido

Los padres y los tíos de Yoshua
se ponen detrás de su portería
y le lanzan más que ánimos
instrucciones como si fueran sargentos
de un joven recluta de 8 años.
Yoshua no puede más
con su alma
después del segundo gol encajado.
Los padres y los tíos vociferan
como miembros de una tribu
no demasiado evolucionada.
¡Yoshua, se quedará sin natillas
para el postre!
Al terminar el partido,
los compañeros
le acribillan con quejas
y dudas,
y la cara del pequeño soldado
es un poema.
¡Quisiera saltar al campo
a darle un abrazo!

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