Querida ausente (CXXX)
Querida ausente :
La vida pone sus reglas
sobre el tablero
y uno hace sus movimientos
tocando a cada tanto
el reloj
que no permanece impasible.
De este amor que trasciende
lugares como
esta sala,
con números,
computadoras, y caras serias.
De este amor que trasciende
la estrofa contenida en
las estaciones de tren,
de autobús, en
los meses del año,
que va más allá
del nombre de un río,
o de las coordenadas
que un sentimiento antíguo,
como el deseo escrito en pasado,
y la certeza
de que podemos revivirlo.
No te enfríes,
tras el hielo que otros vierten,
no te enciendas
tan rápido que no seas tú misma.
Ven despacio, pero ven,
a esta plaza
que diseña tibios sueños racionales
y ordenados, con sabor a furor,
con sabor a futuro.
La vida pone sus reglas
sobre el tablero
y uno hace sus movimientos
tocando a cada tanto
el reloj
que no permanece impasible.
De este amor que trasciende
lugares como
esta sala,
con números,
computadoras, y caras serias.
De este amor que trasciende
la estrofa contenida en
las estaciones de tren,
de autobús, en
los meses del año,
que va más allá
del nombre de un río,
o de las coordenadas
que un sentimiento antíguo,
como el deseo escrito en pasado,
y la certeza
de que podemos revivirlo.
No te enfríes,
tras el hielo que otros vierten,
no te enciendas
tan rápido que no seas tú misma.
Ven despacio, pero ven,
a esta plaza
que diseña tibios sueños racionales
y ordenados, con sabor a furor,
con sabor a futuro.
Comentarios
Publicar un comentario