Se destraba la madeja

Me despierto y por la ventana veo los muros blancos de los edificios de la barriada , también las antenas de televisión y los tejados . Las nubes, inquilinas del cielo inquieren sobre el tiempo que ha de venir, mas sólo el caminante y el propio camino conocen sus fundamentos internos.
El río, susurra canciones alegres y la primavera, es sinónimo de un paréntesis que se restaura en el taller del artesano como viento cálido de mayo tras los rosales, y sólo el gorrión muerto yace en el alfeizar de la ventana. La niña lo mira desde su cuarto. El arco de madera junto al baúl tiene la cuerda rota, pero se puede arreglar y realizó su cometido.
Todo comienza de nuevo cuando se abre la puerta y se destraba la madeja.

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