Contra el pasado nada se puede hacer

Contra el pasado nada se puede hacer.
Por mucho que le demos vueltas
a tal situación
o a tal otra,
no tenemos
la capacidad
de hacer cirugía
del recuerdo.
Ni siquiera
restaurarlo
como si fuese un cuadro antíguo
o una antígua fortificación abandonada
en un aldea casi desierta.
Por eso
conviene hacer la maleta
y abandonar los viejos lugares
que nos cohiben
y nos relegan
sin olvidar lo aprendido.

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