Cuestiones lunares
Hablar de la Luna
es casi hacer ciencia
sobre un verso
y despojarse
de cualquier evidencia científica
que derive
en la construcción detallada
de un atlas preciso
o en la enumeración
de los datos que rodean
a este satélite terráqueo.
Porque al que la contempla,
al que la admira a deshoras,
la gente lo puede clasificar como
un loco, o como un indivíduo insano,
pero quizás se trata de un/una poeta,
y entonces
todo quede explicado
tras las frases que anteceden
a la génesis de una estrofa,
o a la descripción detallada
de la luz iridiscente
que de ella emana.
Por ello, y por todos los símiles
aceptados como válidos,
el que escribe, la que escribe,
se detiene en las cuestiones lunares
y el vendaval
tiene forma de palabra
y surge siendo poesía.
es casi hacer ciencia
sobre un verso
y despojarse
de cualquier evidencia científica
que derive
en la construcción detallada
de un atlas preciso
o en la enumeración
de los datos que rodean
a este satélite terráqueo.
Porque al que la contempla,
al que la admira a deshoras,
la gente lo puede clasificar como
un loco, o como un indivíduo insano,
pero quizás se trata de un/una poeta,
y entonces
todo quede explicado
tras las frases que anteceden
a la génesis de una estrofa,
o a la descripción detallada
de la luz iridiscente
que de ella emana.
Por ello, y por todos los símiles
aceptados como válidos,
el que escribe, la que escribe,
se detiene en las cuestiones lunares
y el vendaval
tiene forma de palabra
y surge siendo poesía.
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