Axiomas
Te miro y el sol se agranda
Pronto cubrirá nuestro día
Despierta con todo tu corazón
Con todos tus colores
Para disipar las desdichas nocturnas
(...)
Marina, Paul Eluard
De los pocos axiomas que concibo,
de los que llevo conmigo a diario,
están tus ojos,
como termómetro de los acontecimientos.
En su fiel espejo miro
y me miro,
descubriendo estados de ánimo,
sentimientos no mostrados,
un dolor antíguo que dura,
el tiempo en que no estás,
cerca de mí,
presente.
De los pocos axiomas que concibo,
está la mañana.
El primer albor que todo lo arranca
como mecanismo, polea constructora,
y están los piés del caminante,
las manos del obrero,
la trayectoria de las almas libres
en el metal-ciudad cotidiano.
De los pocos axiomas que concibo,
está tu sonrisa.
Por ella, andaría lo indecible,
haría lo posible, lo imposible,
invocaría a los colores del atardecer,
la sutil manera en que mueves tus cabellos,
serena, dichosa, decidida.
Pronto cubrirá nuestro día
Despierta con todo tu corazón
Con todos tus colores
Para disipar las desdichas nocturnas
(...)
Marina, Paul Eluard
De los pocos axiomas que concibo,
de los que llevo conmigo a diario,
están tus ojos,
como termómetro de los acontecimientos.
En su fiel espejo miro
y me miro,
descubriendo estados de ánimo,
sentimientos no mostrados,
un dolor antíguo que dura,
el tiempo en que no estás,
cerca de mí,
presente.
De los pocos axiomas que concibo,
está la mañana.
El primer albor que todo lo arranca
como mecanismo, polea constructora,
y están los piés del caminante,
las manos del obrero,
la trayectoria de las almas libres
en el metal-ciudad cotidiano.
De los pocos axiomas que concibo,
está tu sonrisa.
Por ella, andaría lo indecible,
haría lo posible, lo imposible,
invocaría a los colores del atardecer,
la sutil manera en que mueves tus cabellos,
serena, dichosa, decidida.
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