como el mejor de los versos

Un martillo a contratiempo,
una excusa no pedida,
un regalo no solicitado.

No deseo ser nada de ésto.

Quisiera sincronizarme
contigo
como si fuéramos
dos relojes discordantes
pero no ajenos,
dos esferas que se tocan
por un instante
cuando los péndulos se juntan
en armónico juego.

Y que lo momentáneo no sea etéreo
y que lo accesorio vuelva a ser nuestro.
Fragmentos de arte,
pequeñas piezas de lo bello,
y que la eternidad
se componga de instantes como éste:
tan dulce, tan brillante,
como el mejor de los versos.

Comentarios