Hoy

Hoy creí verte
en un rincón de la tarde,
en una calle
acostumbrada,
a tu presencia.
Te seguí
de lejos
por el solo impulso
de contemplarte,
pero no eras tú.
Será
que la emoción
de encontrarte
es parecida
a la sorpresa
que encierra
un cuaderno
nuevo
para un escolar
el primer día de clase,
a un lápiz intacto
al que no se le han sacado
todavía
virutas de madera.

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