Como perfectos extraños
Como perfectos extraños
que se dieran cita
en un paisaje nocturno
de calles desvencijadas
que mantienen
la silenciosa militancia
con el destino,
hemos vuelto a considerar
ese rito propio
que supone
la luz que destila
la madrugada
en la frontera
hostil
de una despedida.
Me preguntas
por qué me comporto
de una manera tan rara
pues será que no me conoces bien.
Sí, cada historia tiene un principio
y cada persona
posee sus propias contradicciones.
He elegido la soledad
porque es la compañera más fiel.
La que no nos viene con milongas,
ni cambios de planes,
aunque éstos últimos no sean más
que modificaciones en la ruta.
A la que adherirse
cuando el autobús nocturno
arranca de la estación
y montamos en él
con nuestra sola presencia.
He elegido la soledad
porque me he sentido en el pasado
solo, dañado y herido,
burlado y marginado.
Mas sé que hay esperanza
y como perfectos extraños
nos redimiremos.
que se dieran cita
en un paisaje nocturno
de calles desvencijadas
que mantienen
la silenciosa militancia
con el destino,
hemos vuelto a considerar
ese rito propio
que supone
la luz que destila
la madrugada
en la frontera
hostil
de una despedida.
Me preguntas
por qué me comporto
de una manera tan rara
pues será que no me conoces bien.
Sí, cada historia tiene un principio
y cada persona
posee sus propias contradicciones.
He elegido la soledad
porque es la compañera más fiel.
La que no nos viene con milongas,
ni cambios de planes,
aunque éstos últimos no sean más
que modificaciones en la ruta.
A la que adherirse
cuando el autobús nocturno
arranca de la estación
y montamos en él
con nuestra sola presencia.
He elegido la soledad
porque me he sentido en el pasado
solo, dañado y herido,
burlado y marginado.
Mas sé que hay esperanza
y como perfectos extraños
nos redimiremos.
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