Cuando la vida golpea duro

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé. Los heraldos negros. César Vallejo 

Como el toro me crezco en el castigo, 
la lengua en corazón tengo bañada 
y llevo al cuello un vendaval sonoro.

Miguel Hernández 

Cuando la vida golpea duro,
y somos testigos de tiempos casi incoloros,
atardeceres rosados sacados 
de fotografias color sepia,
edificios de ladrillo anodinos,
extraídos de paisajes urbanos destartalados,
entonces sacamos 
de las alacenas 
del amor,
los mejores recuerdos 
y nos abrazamos 
a ellos,
nos abrazamos a nosotros mismos
a la imagen que tras el espejo
nos contempla.

Entonces emergemos 
de una estado de aparente 
insconciencia 
para salir a la superficie 
como expertos en inmersiones 
subacuáticas. 

Somos por una vez más 
nosotros,
ángeles profanos,
habitantes de la gran Babel,
fugitivos de la métrica 
que inicia una norma,
forajidos incontestables,
siempre nosotros.

Cuando la vida golpea duro... ¿Qué hacer? 
Levantar la guardia y contraatacar 
aunque sólo sea mentalmente, 
seremos notarios 
del instante 
en el que 
resistir 
sea el único objetivo,
el fotograma 
que inicia 
la embestida 
del toro que se crece en el castigo. 




Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo