Un poema para posicionarme
Para que no confundas los términos
Para que quede claro desde un inicio
Para que entiendas que nada ni nadie es esencial
Y que tu desprecio es accesorio
Que tu superioridad es un fuego fatuo
Y que en esta vida
Todos aprendemos
Más tarde o más temprano
No vendré a pedirte limosnas de Amor
Ni intentaré que tus escupitajos
Me sepan a beso
Tampoco requeriré de tu perfidia
Ni de las cuotas elaboradas
de traición
¿Acaso no hemos habitado
un jardín de irrisoria maledicencia?
¿Guardaste la rosa entregada a buen recaudo?
La vida dirá si regresas
Pero en tal caso
Habré aprendido
A no aceptar las migajas del Amor
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