Vengo de un país imperfecto

Vengo de un país imperfecto
y a la imperfección me dirijo.

Hace tiempo mi destino era otro diferente:
Ansiaba rozar con los dedos
ese premio sólo otorgado a los dioses,
semidioses, héroes y protohombres.

Pero la perfección se me resistía
y la vida cerraba puertas,
portones,
ventanas enrejadas,
de jardines
donde el rumor
de las aguas de las fuentes
fuera la música sigilosa
de la calma derivada
del cenit de la dicha.

Pero toda esa perfección,
era una ilusión,
un artefacto de un alma en horas bajas,
que se resistía a creer
en toda la arquitectura de un desencuentro vital.

Vengo de un país imperfecto,
y la nada es mi expectativa,
rescataré los sueños que me quedan
en el cajón de los intactos y les sacaré brillo
por si prosperan.

Ya me despedí de esos lugares
donde estaba reservado el derecho de admisión
a los imperfectos.

Soy materia, soy vida, soy puro animal no domesticado.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo