Cuando veo a mis hijos llorar

Cuando veo a mis hijos llorar
recuerdo el niño que yo era,
y el niño que lloraba
sin que a veces nadie lo viera.

Sin consuelo. Sin nadie alrededor.

Entonces es un triple llanto:

Lloro por ella, lloro él y por el niño que yo era.

Cuando a veces es un llanto inconcluso,
me rebelo
contra la razón secundaria
que se solapa con la razón principal:

La ausencia de mi padre
no es mi presencia de ahora,
y me afano y me dedico
a la tarea de criar a mis dos tesoros
aunque caigan chaparrones.

Lo sé. A veces soy un padre impaciente.

Y me rebelo contra la razón secundaria,
que se solapa con la razón principal.

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