El padre de Esteban

El padre de Esteban se llama Esteban por su abuelo Esteban,
que ya quiere decirle que le viene de familia, vamos.

¿Quién sabe si de mayor también tendrá que ser abogado?

No se conocen los antecedentes en la aristocracia del fútbol
pero en cada entrenamiento y en cada partido
le recuerda la jugada mal hecha,
el balón al que debió llegar,
el pase que no vió.

El pequeño pescador de gloria
de ocho años de edad,
se tiene que subir
a la chepa de los compañeros
para conseguir
el certificado de la aprobación
de su padre.

No juega para ser feliz.
Juega para ser aplaudido.

Su padre lo mira de reojo
recordando que quizás se quedó a un paso de la gloria
o tal vez la rozó con los dedos en un pasado lejano ahora.

Por su bien, su hijo tiene que conocer con celo
todas sus disposiciones tácticas
sobre el tapiz
de sus equívocos evidentes.

Ni una palabra de amor,
ni una sonrisa...


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