Frohe Weihnachten

Madrid está repleta de invocaciones
a la festividad adyacente.
Es Navidad.

El caminante recorre las calles.

El mismo caminante conoce de los oasis,
y de cómo un recuerdo de infancia
puede transformarse
en un bello paréntesis incompleto.
.
La abuela del caminante solía decirle que tenía manos
de pianista
pero éste
nunca aprendió a tocar el piano.
Le gustaba
ir a casa de su madrina donde
había un gran piano.

Una madrina debe ser algo más que un hada
y ésta era
una señora distante y lejana,
que a veces le sonreía,
y que había claudicado en vida frente
a un hombre alcohólico y misógino
que la maltrataba
y al que acompañaba
de bar en bar,
costeando sus excesos.

Cuando el caminante se sentaba para dar su particular concierto,

su madre aplaudía sus primeros acordes improvisados
pero luego mandaba silencio.

La historia de la música podía esperar
a este talento innato (ironía, risas, rostro de complicidad...)

Mientras tanto, se cierra el paréntesis,
es la Gran Vía, y desde una cabina el caminante realiza una llamada,
suena el tono, alguien responde.
El diálogo es casi parecido a lo que reproducimos.

"¿Sí?", responde una voz de mujer al otro lado del teléfono.
"Hallo.. Ich bin in Madrid allein. Kannst du am Morgen treffen?"
"Nein", "Morgen ist Weihnachten. Es ist ein Familienstag".
"Wie ist die Mädchen?".
"Die Mädchen ist gut aber... ich will nicht zu sprechen. "
"Warum?"
"Weil du hat nicht mir hören gewollen"

Un jarro de agua fría. La mujer que él espera que sea,
no es.
La mujer idealizada
tras la carencia, no es en realidad,
ni desea ser, no está dispuesta a ser,
no será jamás
todo y todas las presencias que él necesita que sea,
es éste un concepto equivocado.

Se ha precipitado. Ha asumido demasiado deprisa
toda una serie de afectos.
Su ansia de amar,
no ha seguido la lógica natural,
y el deseo ha sido más fuerte que la razón.
Incomprensiblemente, una vez más.

Continúa la conversación que pronto se ve interrumpida, por un tono constante
de señal de radio cortada.

"Was müss ich hören?"
"Du hast nicht mich nichts gesagt!"

"Ich kann nicht sein. Frohe Weihnachten", ella concluye.

Feliz Navidad, se dice a sí mismo.

Ella no puede ser
y toda la reflexión sobre la convención y la costumbre
se queda escasa
cuando la ciudad se abre en mil caminos.

La maternidad, la paternidad, es asunto serio.
Pero, a veces, nuestra cultura impone tabúes,
códigos de actuación,
frenos en la conducta.

La modernidad de Madrid se ve clausurada
en la noche en la que el hijo de Dios hecho hombre
vino al mundo, según nos cuentan las sagradas escrituras.

La tradicional Madrid cierra filas
en torno a la Sagrada Familia,
y a su atroz doble rasero.



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