Bajarnos los humos
Si nos bajamos todos y todas los humos,
la cosa funcionará mejor.
Porque la convivencia no trata
de imponerse frente al resto.
Estar a la defensiva, es consecuencia,
de vivir rodeado de un medio hostil.
Cuando opinas
y yo escucho,
cuando opino
y tú escuchas,
respeto tu turno de palabra,
respetas mi turno de palabra,
y te dejo continuar
por si tuvieras algo más que decir,
y me dejas continuar...
sin juzgarte, sin analizarte,
sin decirte cómo debes hacerlo,
entonces
habremos cambiado algo,
y todo irá bien.
Nuestro habitat
será un bello jardín
y nadie será más que nadie.
Utopías posibles
serán puertos
donde nuestros barcos arribarán .
El odio y la envidia no estarán invitados.
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