Cuando un niño muere
Cuando un niño muere
no hay excusa que valga...
Pero desgraciadamente mueren demasiados niños y niñas en este mundo.
no hay excusa que valga...
Pero desgraciadamente mueren demasiados niños y niñas en este mundo.
Son hijos e hijas del silencio, del silencio que mata callando en los medios de comunicación.
Hijos e hijas de los que no encontraron refugio, tras las guerras que provocaron los países beligerantes, gobernados por emperadores y emperatrices abusivos, cegados de ambición.
El efecto de un tsunami informativo en las redes
se amplifica
como el sonido en el eco de una cueva.
El orden entonces se traduce en caos
y el amor entregado se traduce en odio.
No confundamos
a la homicida por su nacionalidad.
No señalemos
a los venidos de una determinada tierra
por el hecho de tener como compatriota a una desequilibrada.
Cuando un niño muere
no hay excusa que valga...
Pero hay muertes silenciosas
alimentadas por la desidia y la indiferencia,
de un sistema
que no somos capaces
de cambiar
en su tendencia destructora.
Hay muchas formas de homicidio
Puedes no educar a alguien
Hacer que consuma alcohol y drogas
Destrozar su cerebro
Con el juego y la pornografía
Quitarle el dinero a una abuela que mantiene a sus nietos
con los 400 euros de su pensión.
Puedes desahuciar a una familia
por letras impagadas
y condenarla a una vida
de oscura privación
El sistema que destruye construye la noticia
propicia de la sedación
y es horrible que un niño muera
Pero el ser humano
mata por pura hegemonía
por poder, comete un error.
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