Carta abierta a mis tíos y primos
Queridos tíos y primos:
Nuestra historia común
en ocasiones no ha sido amable
y toneladas
de distancia, lejanía e incomprensión
han llenado nuestras
vivencias compartidas.
Es por ésto
que os escribo,
porque no veo
la ocasión de contaros
cómo se articulan las palabras que me faltan
para
agradeceros
todo lo que, a lo largo de estos años,
habeis hecho por mí.
Vosotros no habeis tenido la culpa
de lo que me sucedía
y habeis estado ahí
como paño de lágrimas,
como saco de boxeo verbal.
He necesitado en ocasiones hablar con alguien.
He vivido situaciones donde el dolor
era el único compañero.
Ahora que en el túnel parece haber más luz
os envío mi cálido abrazo
y mi mano junto a la vuestra
para deciros que podeis contar conmigo.
Nuestra historia común
en ocasiones no ha sido amable
y toneladas
de distancia, lejanía e incomprensión
han llenado nuestras
vivencias compartidas.
Es por ésto
que os escribo,
porque no veo
la ocasión de contaros
cómo se articulan las palabras que me faltan
para
agradeceros
todo lo que, a lo largo de estos años,
habeis hecho por mí.
Vosotros no habeis tenido la culpa
de lo que me sucedía
y habeis estado ahí
como paño de lágrimas,
como saco de boxeo verbal.
He necesitado en ocasiones hablar con alguien.
He vivido situaciones donde el dolor
era el único compañero.
Ahora que en el túnel parece haber más luz
os envío mi cálido abrazo
y mi mano junto a la vuestra
para deciros que podeis contar conmigo.
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