Querida ausente (CXLII)
Querida ausente:
En este trayecto diario,
en el que te nombro
desde pabellones alejados
a los tuyos,
el mismo palacio resplandece
tras la sombra
que perece tras el estanque.
He imaginado que he visto renacer esa alegría en tus ojos
tras el rastro que invoca
un largo y tenebroso paréntesis.
En esa ensoñación,
te he visto junto a mí,
en un baile
con trajes antíguos
y he sacado del baúl
el más arcaico
de todos mis sueños
saliendo contigo a pasear
por las glorietas
y por jardines nocturnos,
donde la música
sólo habla
palabras de amor.
En este trayecto diario,
en el que te nombro
desde pabellones alejados
a los tuyos,
el mismo palacio resplandece
tras la sombra
que perece tras el estanque.
He imaginado que he visto renacer esa alegría en tus ojos
tras el rastro que invoca
un largo y tenebroso paréntesis.
En esa ensoñación,
te he visto junto a mí,
en un baile
con trajes antíguos
y he sacado del baúl
el más arcaico
de todos mis sueños
saliendo contigo a pasear
por las glorietas
y por jardines nocturnos,
donde la música
sólo habla
palabras de amor.
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