Querida ausente (CXLVIII)

Querida ausente:

Es evidente que en cada historia
hay fragmentos invisibles
que no están accesibles a nuestro
alcance.

El alma comprende más
que el ego
y lo redime.

Vivir es una cuestión
de persistencia,
de paciencia
y de amor propio.

Entonces... ¿Hemos de interpretar
la sombra
de acuerdo a nuestro lenguaje, ponerle
nombre propio a un caballero oscuro,
cuando uno se comporta
como su alter ego?

¿Restituir el código oculto
de la tarde
cuando sobre el estanque
yace una mentira?

No, depongamos
por un instante
las armas
sobre el tablero.

Somos, hemos sido y seremos
verdad sin ambages,
camino que comienza
frente a la primera
vez que caímos
ante la arena
que todo lo construye.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo