Como el ángel caído

No se puede hundir
a alguien que conoce el fondo de un mar
y tampoco...
se puede herir
a alguien que ha sido dolorosamente herido.
No se puede matar
a alguien que ha muerto en muchas ocasiones
No puede nevar más
sobre un terreno helado y sobre el que se ha depositado
la nieve más negra y oscura.

Como el ángel caído,
digo adiós al paraíso,
y en la ciudad de extramuros
que fabrica
la soledad consciente y sonora,
rompo en pedazos el mapa y la ruta,
hago añicos el cuaderno de bitácora
del respetado navegante.

Como la canción sin estribillo,
respiro.

Como un adiós como coartada,
disparo.

Y en mi corazón hay aristas ya romas,
que toman forma como
trozos de
esculturas en el hielo.

Es Enero,
y prefiero este amanecer
de saberme
y esta alegría
de no esperar nada.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Un cuento serbio en verso (la oscura moral del antihéroe)

Construiremos algo nuevo