Las lealtades según Juan Merino (3): Escena de cafetería en el cementerio
Juan Merino escribió:
Un escuadrón de tipos importantes
en la barra de la cafetería de un cementerio del sur.
Uno, que inicia el turno de palabra,
cuando ya habló demasiado
durante los años anteriores,
en sus actitudes hostiles y manifiestas
contra mi madre
(que estaba lejos de ser la mujer perfecta,
pero a la que me debía en cuerpo y alma),
para emitir un comunicado oficial
en su calidad de ingeniero jefe del ministerio de obras públicas...
Tras escribir ésto cupo decir que...
Juan, con veinticinco años, muchos cafés en la vena,
y el dolor de apenas haber dormido
y penar a una madre muerta,
no fué diplomático.
Lo mandó al carajo como lo haría mil veces,
por su estúpido comportamiento de años.
Para querer a alguien, hace falta algo más que estar ahí,
como un soldado vigilante.
Un escuadrón de tipos importantes
en la barra de la cafetería de un cementerio del sur.
Uno, que inicia el turno de palabra,
cuando ya habló demasiado
durante los años anteriores,
en sus actitudes hostiles y manifiestas
contra mi madre
(que estaba lejos de ser la mujer perfecta,
pero a la que me debía en cuerpo y alma),
para emitir un comunicado oficial
en su calidad de ingeniero jefe del ministerio de obras públicas...
Tras escribir ésto cupo decir que...
Juan, con veinticinco años, muchos cafés en la vena,
y el dolor de apenas haber dormido
y penar a una madre muerta,
no fué diplomático.
Lo mandó al carajo como lo haría mil veces,
por su estúpido comportamiento de años.
Para querer a alguien, hace falta algo más que estar ahí,
como un soldado vigilante.
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