Cuando las visitas a Granada
Cuando las visitas a Granada
se conviertan en una secuencia de rendez vous
con ciertos reyes,
no tendrá demasiado sentido
engrandecer su vanidad
y entonces preferiremos
la mascarada en otras latitudes,
donde el mundo no sea necesariamente
menos hostil,
pero tal vez sea más veraz,
un espectáculo con luces y sombras,
¡de éso no hay duda!
Nos sobran nombres de posibles monarcas,
y nos sobran motivos
para no rendir pleitesía
a tan gráciles señores...
¡Tampoco a las señoras que tienen aspecto de futuras reínas!
¡Tampoco nos encajan demasiado
los carpinteros que celosos,
remachan cualquier clavo,
según ellos mal apuntalado!
¿Con quién confraternizaremos en nuestra Granada?
Granada, es la crónica de una ausencia
pero nos aliaremos con sus calles,
seremos confidentes de sus paisajes,
y de la geometría de sus atardeceres.
El panorama humano es otro asunto...
Amaremos la soledad como nos enseñó
a amarla Rilke
se conviertan en una secuencia de rendez vous
con ciertos reyes,
no tendrá demasiado sentido
engrandecer su vanidad
y entonces preferiremos
la mascarada en otras latitudes,
donde el mundo no sea necesariamente
menos hostil,
pero tal vez sea más veraz,
un espectáculo con luces y sombras,
¡de éso no hay duda!
Nos sobran nombres de posibles monarcas,
y nos sobran motivos
para no rendir pleitesía
a tan gráciles señores...
¡Tampoco a las señoras que tienen aspecto de futuras reínas!
¡Tampoco nos encajan demasiado
los carpinteros que celosos,
remachan cualquier clavo,
según ellos mal apuntalado!
¿Con quién confraternizaremos en nuestra Granada?
Granada, es la crónica de una ausencia
pero nos aliaremos con sus calles,
seremos confidentes de sus paisajes,
y de la geometría de sus atardeceres.
El panorama humano es otro asunto...
Amaremos la soledad como nos enseñó
a amarla Rilke
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