Esta canción es para ella

A la tan recordada,
a la que, mientras la razón me dicta olvido,
el corazón se encarga de traer,
y hacer que permanezca
en el estanque
del amor-odio
indistinto.
[Afecto materno revisitado]

Con una fuerza oculta
que me aflige y, al mismo tiempo,
me alimenta,
esta canción es para ella.

A salvo. A salvo de todo mal y ajeno a todo bien,
camino. Sí, camino.
Porque aunque mis pies cansados
dicen para,
mi mente dice sigue,
ya que
exhausto no quiere decir vencido.

He combatido. Has combatido. Hemos combatido.

Cada cual desde su rincón,
hemos visto la historia desde nuestro ángulo.
El péndulo del reloj
oscila
con periodos a ambos lados
de un muro, distintos.

De su progreso material no hablemos,
no entremos en el mezquino análisis
de lo accesorio e inútil.

En la cadena que forma la ensoñación,
el recuerdo y la imagen borrosa de un rostro,
se cimenta la huella indeleble
de lo vivido.

Si me llamara otra vez
y me gastara una cruenta broma

Le diría que cuenta conmigo

Pero también le recordaría
Que no se ría de mí, por favor

pues toda la canción
orbita
entre
algunas de sus señales,
entre el destello
de una sonrisa
que creía destinada para mí:

¿es éste un delirio?


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