Capitanes intrépidos
Para aprender a leer en el idioma de otra tierra
no hay que desaprender a leer en el idioma del lugar de origen
pero todo apunta a que el credo es distinto.
Entonces como casi conversos...
Adoramos a los nuevos dioses
de los altares de una religión
que componen las nuevas palabras,
bendecimos a la recién estrenada fonética,
subrayamos la gramática,
y desciframos la semántica,
entablamos la sintaxis,
construímos la armoniosa métrica silábica.
Entonces como casi como capitanes intrépidos...
recordando a Kipling
surcamos ríos, mares y océanos,
y atisbamos horizontes sin luna,
islas sin arena
en las que el tiempo
no es marcado por la clepsidra.
Celebramos la ceremonia
del brindis
con los amigos y
desdecimos
el discurso
de los que con argumentos
relegan a otros
a la desidia, a la indiferencia
y al ostracismo brutal
que surge de una amnistía
autoconcedida,
con los enemigos de película clásica,
que haberlos los hay.
La libertad sexual de las mujeres
del pueblo en el antíguo Egipto,
es un tema sugerente.
Nos gustaría haber conocido
a una mujer de ese tiempo,
y
juntos habríamos sido compañeros
y compartido
el pan cotidiano.
Capitanes intrépidos,
que engarzan trenes
como ferroviarios
y que
resisten como rocas
en la orilla del mar
frente al oleaje difuso.
no hay que desaprender a leer en el idioma del lugar de origen
pero todo apunta a que el credo es distinto.
Entonces como casi conversos...
Adoramos a los nuevos dioses
de los altares de una religión
que componen las nuevas palabras,
bendecimos a la recién estrenada fonética,
subrayamos la gramática,
y desciframos la semántica,
entablamos la sintaxis,
construímos la armoniosa métrica silábica.
Entonces como casi como capitanes intrépidos...
recordando a Kipling
surcamos ríos, mares y océanos,
y atisbamos horizontes sin luna,
islas sin arena
en las que el tiempo
no es marcado por la clepsidra.
Celebramos la ceremonia
del brindis
con los amigos y
desdecimos
el discurso
de los que con argumentos
relegan a otros
a la desidia, a la indiferencia
y al ostracismo brutal
que surge de una amnistía
autoconcedida,
con los enemigos de película clásica,
que haberlos los hay.
La libertad sexual de las mujeres
del pueblo en el antíguo Egipto,
es un tema sugerente.
Nos gustaría haber conocido
a una mujer de ese tiempo,
y
juntos habríamos sido compañeros
y compartido
el pan cotidiano.
Capitanes intrépidos,
que engarzan trenes
como ferroviarios
y que
resisten como rocas
en la orilla del mar
frente al oleaje difuso.
Comentarios
Publicar un comentario