Querida ausente (CC) (Un té aplazado)
Querida ausente:
Sobre la quietud de la tarde,
la rosa se despoja de su destello,
y sobre el lienzo ocre
de una certeza,
un té aplazado
revive como idea,
a pesar
del líquido de un pasado
amarillento.
Hemos soñado
hasta donde nos ha estado
permitido
soñar
y, por supuesto,
hemos soñado más allá del toque de queda.
Hemos vivido
pasiones de extramuros,
y subidos en el barco de vela
que traspasa
del horizonte
su frontera,
hemos recuperado
del viento
su vínculo con la libertad
que prosigue al momento ,
tras la neblina
que nos trae
un cúmulo
de quimeras
turbias
no realizadas,
y un manojo
de sentimientos
impuros,
limpios
como claveles
en una mañana
de abril sin misterio
y sin sospecha.
El té que no bebimos
puede esperar
pues llevamos
toda la vida
sin beberlo.
Sobre la quietud de la tarde,
la rosa se despoja de su destello,
y sobre el lienzo ocre
de una certeza,
un té aplazado
revive como idea,
a pesar
del líquido de un pasado
amarillento.
Hemos soñado
hasta donde nos ha estado
permitido
soñar
y, por supuesto,
hemos soñado más allá del toque de queda.
Hemos vivido
pasiones de extramuros,
y subidos en el barco de vela
que traspasa
del horizonte
su frontera,
hemos recuperado
del viento
su vínculo con la libertad
que prosigue al momento ,
tras la neblina
que nos trae
un cúmulo
de quimeras
turbias
no realizadas,
y un manojo
de sentimientos
impuros,
limpios
como claveles
en una mañana
de abril sin misterio
y sin sospecha.
El té que no bebimos
puede esperar
pues llevamos
toda la vida
sin beberlo.
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